Un agricultor NO es un empresario (jornada tendencias aceite de oliva dixit)

La semana pasada participé en unas jornadas sobre nuevas tendencias del aceite de oliva virgen extra y estrategias a seguir en el sector. En la misma participábamos agentes de toda la cadena de valor, desde el agricultor, hasta la almazara, la cooperativa, el comercializador, canal horeca, punto de venta y estrategia de marketing y comercialización.

Durante la mesa redonda, surgieron temas interesantes como la optimización del sistema de cultivo del olivo, las variedades autóctonas, la estrategia de marca de un territorio, comunicación, diseño del envase del aceite de oliva, etc.

Dejando de lado todos los comentarios sobre estrategia de marketing y marca que aporté basados en la experiencia personal en el sector y en diversos estudios que utilizo para dotar de contenidos el curso Estrategia de marketing y nuevas tendencias del aceite de oliva (aplicaciones del neuromarketing al sector, valor de la marca y sus emociones como complemente a las cualidades organolépticas del aceite, diseño gráfico como elemento de incremento de la percepción del nivel de calidad del aceite, etc.) me gustaría destacar los siguientes aspectos que se comentaron durante la jornada:

a) Notable preocupación del sector (agricultores y cooperativas) por la modernización de sus cultivos con el único objetivo de disminuir costes de producción para lograr un mayor margen comercial.

b)  Ningún interés por la estrategia de marketing y comercialización para obtener mayores márgenes.

c)  Total dependencia de “los precios de mercado” para lograr la venta y el beneficio.

d)   Demanda continua de ayudas y subsidios a la administración nacional y europea.

Uno de los participantes, ante la discusión, hizo una reflexión muy interesante y con la que coincido plenamente:

“En las cooperativas, existen dos objetivos diferentes. Unos venden olivas (los agricultores) y los otros aceite de oliva” (La cooperativa)

Bajo mi punto de vista, esta apreciación recoge uno de los factores clave. El agricultor quiere quitarse de encima la cosecha lo antes posible y al mejor precio tras la recogida de la aceituna. (Si prima el rendimiento frente a la calidad del aceite, mejor). Por otro lado, la cooperativa, con tal de cumplir con este objetivo, se preocupa poco de diseñar una estrategia de comercialización y de marketing por lo que su fin es vender aceite de oliva con un margen mínimo como para poder pagar a los agricultores su cosecha. Esta combinación difícilmente lleva a la rentabilidad de un negocio.

Por otro lado, y como decía antes, la demanda de ayudas y subsidios es un tema recurrente en este tipo de jornadas. Ante tales demandas, yo argumentaba que si se busca la rentabilidad no se puede depender de las ayudas, y citaba el artículo que escribí hace unos meses en el que indicaba que “El 60% de los olivos andaluces incurrirían en pérdidas económicas si los subsidios de la UE desapareciesen”  basado en la información que encontré en los artículos presentados en el XV Simposio científico-técnico del aceite de oliva que tuvo lugar en Expoliva Jaen.

En tales discusiones se encontraba la mesa redonda cuando comencé a percibir por parte de muchos asistentes la idea de que un agricultor no es un empresario. Hasta tal punto estaba quedando claro el tema y yo no daba crédito que tomé la palabra y pregunté en voz alta:

“Por favor, corregidme si que me equivoco: ¿Estoy entendiendo que un agricultor no es un empresario?”

Ante tal pregunta, una gran parte de los asistentes afirmaron con rotundidad y contundencia que había entendido bien, que un agricultor no es un empresario.

Tal afirmación me lleva a una reflexión: mientras que la agricultura no se considere una actividad económica y como una empresa que requiere su gestión y planificación estratégica, va a ser muy difícil que cultivar la tierra sea rentable para un sector muy importante de la población.

O nos ponemos a trabajar desde ya en la formación y capacitación empresarial de nuestra agricultura o la mayor parte del sector desaparecerá siguiendo únicamente estrategias de precios bajos y reclamación de subsidios. No tenemos tiempo que perder. Toda la cadena de valor nos tenemos que poner manos a la obra.

David Martínez Roig, Socio Director de MarketingHuman Consumer Knowledge, asesor del Consejo Oleícola Internacional y del Consejo Regulador de la Denominación de Origen Protegida Aceite de la Comunitat Valenciana.

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2 respuestas a Un agricultor NO es un empresario (jornada tendencias aceite de oliva dixit)

  1. OLIBO dijo:

    Excelente el artículo!!!! muy útil e interesante. Saludos desde Mendoza, Argentina

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